Llevo toda mi vida utilizando Android como sistema operativo en mis teléfonos móviles. Para ser más precisos, he vivido mis últimos 5 – 6 años de la manos de OnePlus, una marca que fabrica excelentes móviles relación calidad/precio. La verdad es que estaba encantado, por que los móviles me duraban mínimo dos años sin problemas (si no me los robaban antes). No obstante, hace ya un par de años adquirí un MacBook Pro para mis estudios universitarios, y así fue como entré dentro del ecosistema de Apple.

Me gustó tanto el dispositivo y macOS, que sentí curiosidad por primera vez en mi vida en probar el iPhone (el cual toda mi vida había odiado por pensar que estaban sobrevalorados). En día 20 de septiembre salió a la vente el iPhone 11 y aprovechando el hipe del lanzamiento decidí hacerme con uno. ¿Mi conclusión? Vamos a verla.

Mi paso del OnePlus 5 al iPhone 11

Voy a estructurar el artículo en varios apartados para poder ir comparando caso por caso cada aspecto que solemos tener en cuenta a la hora de comprar un teléfono móvil. Así, si estáis pensando en hacer un cambio como yo, podréis centraros en las características que para vosotros son más importantes.

Diseño. No sé si gano o pierdo

Creo que el único aspecto en el que aun tengo dudas si he perdido o he ganado con el cambio es en el diseño. No sólo paso a un dispositivo más pesado y más grueso, si no que también tiene unos marcos laterales en la pantalla bastante pronunciados. Aunque esto último es algo de lo que hablaré más en el apartado de pantalla, también me parece que tiene su parte de estética, por eso también lo he metido aquí.

Siento como se me hace pesado en la mano si paso mucho tiempo usándolo e incluso me parece incómodo de coger con la funda puesto por lo grueso que es. En resumidas cuentas, llevar este iPhone con protección es casi como tener un ladrillo entre las manos, para qué os voy a engañar.

Procesador y rendimiento

Vengo de un teléfono que en su día tenía uno tenía el mejor procesador de Snapdragon y una buena cantidad de memoria RAM. Tras dos años con él, el rendimiento no ha disminuido mucho y no ha sido una de las razones por las que he cambiado de teléfono móvil.

En el caso del iPhone 11, tenemos el chip A13, diseñado por la propia Apple que ofrece un rendimiento superior a su competencia (al menos eso indican los benchmarks). Además, su eficiencia hace que la autonomía se vea gravemente afectada, pero esto lo hablaremos más adelante. A grandes rasgos, no he sentido mucho cambio entre un móvil y otro, por lo que en este aspecto tampoco tengo mucho más que comentar.

Batería y autonomía

Quizás aquí es donde tenga más que hablar sobre la diferencia que he notado entre ambos terminales. Mi antiguo OnePlus 5 era muy fino y pesaba bastante poco, lo que lo hacía bastante agradable a la mano, pero esto tenía una gran desventaja: la batería. Aunque llegaba a final del día, tenía que asegurarme de que no lo usaba para jugar, ver series en Netflix o darle mucha caña. No obstante, muchas veces esto se compensaba con la existencia de la carga rápida, la cual echo ahora de menos.

En el caso del iPhone 11, la batería es espectacular, pudiendo llegar incluso a durarme dos días si no uso el dispositivo de forma intensiva. Por lo general, llego al final del día con algo menos del 50% de batería, lo cual es un aspecto muy positivo a tener en cuenta. No puedo beneficiarme esta vez de la carga rápida, pero por su parte, ahora cuento con la cómoda carga inalámbrica.

Huella dactilar vs FaceID

Si estáis metidos un poco en el mundillo de Android, quizás recordaréis que mi antiguo dispositivo tenía uno de los sistemas de huella dactilar más rápido y seguro en comparación con la competencia. Aunque había oido hablar maravillas del FaceID, tenía la duda de si sería mejor aun que mi antiguo lector de huellas. Pero nada más lejor de la realidad, porque funciona de forma más que correcta, desde muchos ángulos, con mucha luz, sin luz, con gafas de vista, con gafas de sol, etc. Es una auténtica maravilla, a la par de ser muy rápido.

Pantalla, un claro paso hacia atrás

Junto con el diseño, este es el apartado en el que claramente he dado un paso hacia atrás, lo que creo que no debería de ser normal en un teléfono de 800€. La resolución es superior a HD (1280 x 720), pero algo inferior a Full HD (1920 x 1080), por lo que yo al venir de una pantalla FullHD, siento como los píxeles por pulgada de mi nuevo iPhone 11 es inferior al de mi OnePlus 5, sobre todo cuando consumo contenido multimedia.

No obstante, para el día a día, esta resolución unida junto a la gran calidad del panel y a la buena calibración del color, es más que suficiente. Casi no te das cuenta de que estás usando un panel LCD que no tiene resolución FullHD, hasta que llegas a ver un vídeo.

Creo que le voy a pedir el divorcio a Android. Mi experiencia con iOS

No quiero explayarme mucho aquí porque dentro de poco haré un artículo exclusivamente con las diferencias que he notado entre Android y iOS. Sin embargo, mis expectativas han sido superadas con creces. Me esperaba un sistema operativo muy limitado y diseñado para personas que nunca antes habían cogido un teléfono móvil, pero me equivocaba. La versión de iOS 13 está llena de utilidades y de herramientas que podemos usar para aumentar nuestra productividad, mejorar nuestra salud o simplemente disfrutar de tiempo de ocio.

Además, el pequeño ecosistema que he creado junto con mi MacBook Pro ha hecho que entienda realmente lo bien que se pueden llegar a entender dos dispositivos tan distintos como son un teléfono móvil y ordenador portátil.

Conclusiones, ¿volvería a Android?

He de decir que llevo poco tiempo probando todavía el iPhone 11, pero creo que tengo claro que seguiré con los teléfonos de Apple por lo menos un par de generaciones más. Quiero descansar un poco de Android, que lleva marcando mi vida desde que tengo 15 años y el cual ha sido el tema principal de los artículos de esta página web. Desde que me compre mi primer dispositivo Apple, un MacBook Pro, he pasado de odiar la marca a verdaderamente apreciar todos esos pequeños detalles que no te da ningún otro ecosistema.

Posiblemente siga aumentando mi colección de dispositivos Apple en los próximos años o quizás vuelva a Android y me olvide de este pequeño bache en mi vida. Lo que sí que sé con seguridad, es que Apple me ha dado una lección que hará que jamás la vuelva a cuestionar (o que al menos la cuestione con cabeza 😬).

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